Huber Matos: comandante de la Dignidad
Cuando pienso en Huber Matos, no lo veo solo como un hombre, sino como un símbolo. Un maestro humilde que se convirtió en comandante de la Sierra Maestra, que llevó armas desde Costa Rica para que la libertad pudiera nacer en Cuba. Un hombre que peleó contra Batista con el machete de la justicia y la fe en un futuro mejor. Pero, lo que más me estremece es que, cuando la revolución triunfó, él no se dejó engañar. Vio cómo el sueño de una Cuba libre se torcía hacia el comunismo, cómo la promesa de democracia se convertía en cadenas nuevas. Y en vez de callar, en vez de acomodarse, se levantó y denunció la traición. Por eso lo condenaron. Por eso lo encerraron veinte años. Veinte años de presidio, de dolor, de intento de quebrar su espíritu. Pero no pudieron. Porque Huber Matos no era un hombre cualquiera: era un patriota, un cubano que llevaba la dignidad en la sangre. Su vida es un espejo para nosotros. Nos recuerda que la lucha no termina con un triunfo aparente, que la verda...